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    ENTRENAMIENTO ADAPTADO A LOS JOVENES

    Parece obvio que la planificación a largo plazo está íntimamente relacionada con el entrenamiento de los jóvenes, pero en la realidad esa obviedad no se pone de manifiesto.

    A veces por presiones de los padres, a veces por incompetencia de entrenadores que prefieren lucirse con una performance transitoria, a veces por valoraciones de atletas que acompañan en la competencia, a veces por la propia impulsividad del joven. No vamos a analizar la razón, pero lamentablemente veo como se queman etapas de jóvenes que se acercan a esta actividad y la impotencia de saber que se perderá esa predisposición al cabo de algunos años.

    Porque el proceso de formación debería estar encaminado en dos fases. En una primera fase prevalece lo formativo, mientras que en la segunda adquiere preponderancia la metodología para la especialización.

    El arribo inmediato a una definitiva especialización provoca el estancamiento inmaduro de la otra capacidad. Por lo tanto se debe conseguir el punto medio, en el juego sutil y delicado de los equilibrios entre los puntos fuertes y débiles del atleta.

    Un joven atleta de 13, 14 o 15 años, necesariamente deberá estar apoyado por un periodo de algunos años de actividad dedicado a la formación general. Al fortalecimiento del sistema musculo-tendinoso, a la fortaleza mental, para no exponer a ese atleta a temores o inseguridades cada vez que lo sumamos a una competencia que esta por encima de sus expectativas.

    El entrenamiento de la resistencia en edades comprendidas entre los 9-10 y 17 años requiere unos conocimientos especiales. Un mal planteamiento puede provocar la irrupción en el alto rendimiento a edades inadecuadas, lo que conlleva al fracaso.

    Lo primero que se debe plantear es la cuestión de lo que significa un niño. Uno de los mayores errores que cometen algunos entrenadores es tratar el entrenamiento del niño como si fuese el de un adulto, con la salvedad de reducir las cargas. Esta manera de actuar conlleva que un entrenamiento inadecuado para el niño, pero sobre todo, lo hará mal ya que los estímulos que deben administrársele defieren de los adecuados para el adulto.

    No es de extrañar, la aparición de enfermedades recurrentes aparentemente sin relación con el entrenamiento tales como traqueítis, faringitis, estados gripales simples, etc,

    Según el Dr. Fernando Navarro Valdivielso de la Universidad de Castilla La Mancha, existe un nivel de utilidad de diversos tipos de entrenamiento para deportistas jóvenes en relación con los factores fisiológicos y morfológicos que representan una limitación y el riesgo de lesiones. Estas lesiones, por ejemplo, en un entrenamiento de fuerza prolongado afectaría a los cartilagos, o un trabajo de resistencia por arriba de los 30 minutos compromete a los tendones. Solo por poner dos ejemplos de como se compromete la salud cuando no se evalúa ni se identifica aspectos básicos antropométricos a fin de optimizar los periodos de adaptación al entrenamiento. Se estima que solo un 2% de los entrenadores evalúan estos parámetros. Por tanto, los jóvenes atletas no adquieren las habilidades en el momento en que, desde el punto de vista del desarrollo biológico y psicológico, estarían mejor dispuestos para aprenderlas

    Otros aspectos del acondicionamiento, como la fuerza máxima, la resistencia a la fuerza y la potencia anaeróbica sólo pueden entrenarse con resultados plenamente satisfactorios a partir de los 16 años, si se trata de chicas, y de los 18, si se trata de chicos (Olbrecht, 2000).

    Resumiendo, cuidemos a nuestros jóvenes, no fijemos mentas de competición de manera temprana, demos el tiempo necesario para que esa «reserva de entrenamiento» no se agote de manera temprana (lo que denominamos «lo quemaron»). Respetar los periodos de entrenar para jugar (varones y mujeres de 6 a 10 años), entrenar para entrenar (varones de 10 a 14 años/mujeres de 10 a 13 años), entrenar para competir (varones de 14 a 18 años/mujeres de 13 a 17años) y entrenar para ganar (varones de 18 años/mujeres de 17 años y mayores).

     

    Referencias:
    
    NAVARRO, F.: Evolución de las capacidades físicas y su entrenamiento. Madrid, COE, 1994
    
    «Evolución de las capacidades físicas», en RUIZ PÉREZ, L. M. (Ed.): Desarrollo, Comportamiento Motor y Deporte. Madrid, Síntesis, 2001.
    
    Las cualidades físicas, su evolución en el periodo de 10-14 años. Ponencia presentada en La Educación Física Hoy. Barcelona, 1986
    
    HAHN, E.: Entrenamiento con niños (W. S. y. I. Lledó, Trans.). Barcelona, Martinez Roca,
    
    Sportiva, VII, 12 (1988), pp. 18-25. «Por una teoría del entrenamiento juvenil», en Revista de Entrenamiento Deportivo, VI, 1 (1992), pp. 13-22.