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    Entrenando la cabeza

    Maquinita o Bestia. ¿Qué te gusta mas?

    Mientras se entrena en un fondo largo, cuantas cosas pasan por el cuerpo, y como la cabeza forma parte del cuerpo, lamentablemente también pasan por allí un montón de información que, sino estas alerta, te puede tirar abajo la dura tarea de sobrevivir a un entrenamiento

    Algunos buenos pensamientos son ideas que emergen, y casi sin darte cuenta, se van en cuanto das dos o tres zancadas. Las tenes que ir pescando. Tirarles anzuelos con lucecitas de colores para que prendan y salgan a la superficie. Son esas ideas que, los que saben, dicen que hay que anotarlas rápido para que después las elaboremos… pero donde? Parar? Todo transpirado y sin elementos, son ideas que se nos van.. Que van a requerir una atención especial después.

    Otros pensamientos se renuevan con cada kilometro que avanzas y no te dejan de seguir la huella. Firmes, casi que con una persistencia abrumadora. A estos, tratas de esquivarlos, que no te afecten el rendimiento. No son para este momento. Son los que te tiran de la remera para atrás, los que te frenan en el tiempo con algún tema sin resolver, los que aparecen con el cansancio… y te cansan…

    Sin embargo hay un tercer tipo de pensamientos que son los que más cuesta manejar: los motivadores.

    Estos sí que son complicados. La figurita difícil.

    Parece que tienen una batería que se quedó en el tiempo, que no evoluciono como la de los celulares. Al inicio del entrenamiento están 100 % y pronto bajan su carga. Se escapan entre los dedos, mejor dicho entre los surcos cerebrales. No se asientan con firmeza y revolotean de a ratos por arriba de nuestras cabezas.

    Estas fluctuaciones de sensaciones que indudablemente nos van proporcionando los pensamientos, nos obliga a estar atentos y es así que por momentos necesitamos funcionar como “una maquinita” y en otros momentos tenes que ser “una bestia”

    Cuando nos pegamos a un ritmo, a una cadencia, a una zancada, a una frecuencia respiratoria, nos sale “la maquinita” que casi no tiene alternancias. Es una energía que se siente que tira del cuerpo de manera sostenida y pareja. Entras en un estado de somnolencia que no se modifica en la leve pendiente. Te permite disfrutar del paisaje. Escuchar los pájaros. Disfrutar algún tema musical.

    Es el estado ideal para meditar. De elaborar ideas.

    Pero a veces necesitamos que salga “la bestia”. Ese corredor que sin miramientos encara la pendiente. Que sin miedo se lanza a la bajada más empinada.  Acá no hay lugar para pensar, solo actuar. Es el momento del sprint final sin importar el puesto que vaya.

    Es el estado ideal para luchar. Contra lo que se nos presente.

    Para eso sirven los entrenamientos de fondo largo. A veces salir como “maquinita”. Otras como “bestia”. Olvídate de los kilómetros y disfruta de tu tiempo, sentí tu estado. Trata de descubrir en que momentos de una carrera vas a necesitar de esas energías y como las vas a dosificar.

    Te vas a dar cuenta que no se trata de ser una maquinita ni una bestia. Los absolutos no ayudan, no te permiten crecer. Aprende a mezclar sensaciones, emociones. Y después contame que estado te gusto más…